

Desde que los historiadores pueden recordar, el antiguo linaje Dracul ha gobernado las misteriosas tierras de Warmont, el reino del Trono de Sangre. Dentro de las remotas fronteras de este territorio, una impía corte de vampiros se da un festín con la sangre de sus súbditos humanos. Y mientras la den de buena gana, se mantiene una cruel paz entre mortales e inmortales bajo la atenta mirada de los gobernantes vampiros, Vlad y Cecilia Dracul, unidos para siempre por un amor eterno.
En el este, un viento gélido recorre las desoladas llanuras de Murterra, el territorio de los muertos. Ningún ser humano vive en esta tierra estéril y maldita, pero el territorio está lejos de estar desierto. Los horribles restos de la antigua y corrupta línea de sangre Nosfernus acechan en silencio, esperando pacientemente su oportunidad para atormentar las tierras de los vivos una vez más.